Mi Alicante y mi Comunidad Valenciana
(página bilingüe)
LA MEUA BANDERA
(fragment)
Tinc una bella bandera que té tots els meus amors.
La tela és de seda fina,or, roig i blau els colors.
Símbol de la meua terra, anyorant i redemptor
És la seua vera imatge:
Sobre el camp de blat de l'or, quatre roselles esclaten
Sota el blau cel luminós.
Entre els seus plecs quan l'enlaire
Porta la meua il.lusió
Maximilià Thous i Llorens
La meua Comunitat revela el perfil d'un pit jovenívol. En això està tot dit: bellesa i sensualitat des del seu mateix naixement que, per cert, va ser un 9 d'Octubre de 1238, doncs baix el signe zodiacal de la BALANÇA, regit per Venus (i en aquest cas vinculat a l'Afrodita Urania, la deesa de la bellesa en un sentit més espiritual i celestial).
Tenim estrets lligams amb Catalunya, Regne de Mallorca i altres territoris de l'antiga Corona d'Aragó (també amb Occitània, amb la qual també compartim costums i festes importants).
Amb arrels també en l'antiga cultura ibèrica (Dames i tocats tradicionals de les dones) i lligams amb els territoris espanyols veïns: especialment amb Castella La Manxa, Múrcia i Andalucia).
HIMNE DE LA COMUNITAT VALENCIANA
(lletra no oficial però volguda per una ampla majoria)
Per a ofrenar noves glòries a Espanya,
tots a una veu, germans vingau.
¡Ja en el taller i en el camp remoregen,
càntics d'amor, himnes de pau!.
¡Pas a la Regió
que avança en marcha triomfal!
Per a Tú la vega envia
la riquessa que atresora,
i es la veu de l'aigua càntic d'alegria
acordat al ritme de guitarra mora.
Paladins de l'Art t'ofrenen
ses victòries gegantines,
i als teus peus, Sultana tons jardins estenen
un tapiç de murta i de roses fines.
Brinden fruites daurades
els paradisos de les riberes,
pengen les arracades
baix les arcades de les palmeres.
Sona la veu amada
i en potentíssim, vibrant ressó,
notes de nostra albada
canten les glòries de la Regió.
Valencians: en peu alcem-nos
que nostra veu
la llum salude
d'un sol novell.
Per a ofrenar noves glòries a Espanya,
tots a una veu, germans vingau.
¡Ja en el taller i en el camp remoregen,
càntics d'amor, himnes de pau!
¡Flamege en l'aire
nostra Senyera!
¡Glòria a la Pàtria! ¡Visca València!
¡Vixca! ¡Vixca! ¡Vixca!
UN POC MÉS DE MITOLOGIA I BELLESA
Los pueblos, las sierras y montañas de varias comarcas de la Provincia de Alicante (especialmente de las comarcas al norte de la misma) tienen nombres que señalan la ¿intervención literaria? de la Divinidad: Altea, Benidorm, el León Dormido, Aitana, Puig Campana, el Barranc de l'Encantà, Guadalest ...
Fue un acierto que nuestro Parque de Ocio y Diversión en Benidorm lleve el nombre de Terra Mítica, pues en verdad somos una Tierra Mítica , donde iberos, griegos, cartagineses, romanos, árabes.....y otros pueblos (hoy cada vez más variados) han dejado su señal y su semilla.
Músiques de la Nostra Mediterrània
Maria del Mar Bonet: una artista magnífica. Estes són les seues dues cançons que més m'estime. La combinació de la música de Mª del Mar i els poemes de Miquel Costa i Llobera és ximplement insuperable.....
Alacant, la meua terra

Alicante / Alacant es una ciudad cosmopolita que ha conseguido ser apreciada y querida por gentes de todos (o casi todos) los países del mundo. A diferencia de otros lugares (ciudades) no nos obsesionan nuestras señas de identidad. La parte negativas es que quizás no sabemos valorarlas lo suficiente. En esta página presentaré mi proyecto de un MUSEO DE LA CIUDAD DE ALICANTE. Sé que es una iniciativa muy ambiciosa, pero quizá llegue su momento y yo pueda verlo.
Les Fogueres vistes per un xiquet
MUSEO DE LA CIUDAD DE ALICANTE (PROYECTO)
Sra. Concejal de Cultura (Ajuntament d’Alacant)
Me llamo José Luis Mira y he sido profesor de Ciencias Sociales en ESO y Bachillerato durante 34 años (con la condición de catedrático). Actualmente estoy jubilado y vivo muy cerca del Palacio de Justicia (antigua Prisión de Benalúa) y prácticamente enfrente de donde están realizándose las obras de la futura Ciudad de la Justicia.
Muchas veces me he preguntado qué uso se dará a aquel edificio (la antigua cárcel) una vez que esté terminada la nueva Ciudad de la Justicia.
Es un edificio magnífico, muy sólido y con un espacio interior muy amplio y aprovechable........para qué?
Pues....pienso que para un posible MUSEO DE HISTORIA DE LA CIUDAD DE ALICANTE.
La idea en sí no está necesariamente limitada a esta posible localización....podría haber otras sedes alternativas, pero ésta es la que se me viene en primer lugar a la cabeza.
La colección que podría ubicarse en ese hipotético Museo de Historia de la Ciudad de Alicante, pienso que podría tener su origen en el momento histórico en que Alicante (el Alicante actual) consigue el título de Ciudad (en tiempos de Fernando II, Rey de Aragón, año 1490).
Obviamente podría haber un Espacio Introductorio (que podría desarrollarse fundamentalmente a través de medios audiovisuales) donde se realizara un recorrido por la historia y prehistoria anteriores. Todo ello concebido de tal manera que pudiera potenciarse la interacción con el MARQ y, lógicamente, sin entrar en competencia con él.
Existe un precedente (al menos en mi memoria) y fue (o es) una sala en el Matxo del Castell de Santa Bárbara, en la que se recrea y visualiza esta parte antigua y medieval de la ciudad.
Pienso que también podría servir como itinerario complementario de nuestro "nuevo" museo.
El Museo de Historia de la Ciudad de Alicante o, simplemente, el Museo de la Ciudad de Alicante, comenzaría su itinerario con una descripción amplia (documental, audiovisual, planigráfica..etc, de Alicante en la Baja Edad Media (más o menos desde la Conquista Cristiana hasta la concesión del título de Ciudad).
Luego se iría completando un recorrido que, a grandes rasgos, podría diferenciar las siguientes etapas: Edad Moderna I (desde finales del S.XV hasta la Guerra de Sucesión). Siguiente etapa: Alicante en el S. XVIII y comienzos del S.XIX: hasta la Guerra de la Independencia). Alicante durante el S.XIX. Alicante 1900-1931. Un periodo monográfico podría ser el de la II República, Guerra Civil y Postguerra (1931-1950) tan estudiado últimamente. Y finalmente: La gran expansión de Alicante (1950-2000) y Alicante en la Actualidad: realidades y proyectos.
Si pìensa que ésta es una idea interesante y digna de ser promovida (la colaboración con la Universidad de Alicante sería obviamente una pieza esencial) puede contar con mi colaboración en lo que sea necesario y esté a mi alcance.
José Luis Mira Conca
burretamix@gmail.com 629334705
COMARQUES: PAISATGES I HISTÒRIES
Valls del Vinalopo
Muchas de estas imágenes corresponden a la ciudad de Novelda y su entorno: Casa Modernista, Casino, y Santuario de la Magdalena (y junto a él la curiosa Torre Triangular Almohade)
La Carrasca de la Romana
Extraordinari exemplar lligat a la meua família des de fa generacions.
Figura en el Catàleg d'Arbres Monumentals de la Comunitat Valenciana
la Romana
Es bàsicament el meu poble, la terra estimada de la saga dels "Polseguera", Ara vorem un poc de la seua història llegendària...
"Sentíamos y actuábamos como si el vino fuera la sangre de la tierra….., la sangre de un dios también"
Según un familiar ya fallecido, Dimas Jover, mi bisabuelo (José Mira Beltrá) era conocido por el apodo de Polseguera . La versión más creíble sobre su significado, que Dimas apoyaba con entusiasmo, haría referencia a su carácter activo y emprendedor. Pienso que contiene una gran parte de verdad, por cuanto al leer sus Memorias queda claro que fue alguien que progresó por su propio esfuerzo, llegando a alcanzar una posición acomodada, que permitió a sus cinco hijos emerger socialmente en el ámbito romanense y a varios de sus nietos seguir estudios universitarios, lo cual en la primera mitad del siglo XX era algo reservado a una muy escasa y dotada minoría.
Dimas Jover, voluntario historiador y panegirista de la familia Mira, explica que ésta se caracterizó (desde tiempos del bisabuelo) por los siguientes rasgos:
- capacidad intelectual y empeño por aprender muy superior a la media del pueblo
- ideología sanamente liberal, lo que implicaba la capacidad para relacionarse con personas de distinta clase social e ideología, y de aceptar puntos de vista distintos a los propios
- temperamento fogoso y enamoradizo.
Tanto mi abuelo paterno como el materno fueron exportadores de vino, al tiempo que productores de alcohol y otros derivados de la agricultura, lo que demuestra que la segunda generación supo rentabilizar, en el terreno industrial y comercial, la capacidad de producción que la primera generación (la de mis bisabuelos) había conseguido generar en lo específicamente agrícola. Es una historia típica en la época de los comienzos de la industrialización en la Región Valenciana.
Mi padre: José Luis Mira Ortuño fue el único hijo de mi abuelo: José Mira Beltrá y de mi abuela: María Ortuño Marco.
Sus padres y él se trasladaron a vivir a Alicante y allí -como también en Murcio- estudió en el colegio de los Hermanos Maristas.
Posteriormente le encontraremos en la Universidad de Madrid, donde empezó a estudiar la carrera de Agronomía pero pronto la cambió por Ciencias Naturales.
Puedo aportar tres apuntes sobre su trayectoria educativa en Madrid. El primero es el muy alto nivel de la docencia universitaria en aquella época, tanto antes como después de la Guerra Civil. Pensemos que se trataba de una Universidad de “élites”, tanto por el profesorado como por el alumnado y que, además, había resultado profundamente renovada por iniciativas como la Institución Libre de Enseñanza, la Junta de Ampliación de Estudios, el Ateneo, etc.
Como botón de muestra, aportaré el hecho de que las clases prácticas y las salidas al exterior para la recogida de fósiles, interpretación geológica, etc, etc, eran algo habitual; todo lo cual redundó en que nuestro padre tuviera una magnífica formación universitaria en las materias de su carrera, formación que se encargó de perfeccionar, a lo largo de su vida docente y también a través de iniciativas paralelas, en lo relativo a la Geología y la Hidrología.
El segundo apunte tiene que ver con su estancia en la Residencia de Estudiantes, establecimiento de acreditado renombre, por su vinculación a la Institución Libre de Enseñanza y que le aportó, o simplemente confirmó en él, un talante liberal, compatible con su ideología en general conservadora, así como una profunda vinculación con la metodología de las ciencias experimentales.
El tercer apunte se refiere a su participación en el sindicato progresista de estudiantes: FUE (Federación Universitaria Escolar) de la cual sabemos poco, pero que resulta congruente con el apunte anterior. No obstante, por lo que luego resultó ser la orientación general de su vida, no creo que estuviera muy en su ánimo el involucrarse en causas políticas o sociales, fuera de aspectos muy concretos que más adelante glosaré.
En Julio de 1936 se encontraba en La Romana, junto con sus padres, pero pronto la familia se trasladó a Alicante al sentirse amenazada. Sus padres se embarcaron, con destino a Orán primero, para poder pasar después a la “zona nacional” (donde fueron acogidos por la familia de nuestro pariente Dimas Jover).
Mi padre, acompañado por la fiel sirvienta Asunción, trataron de sobrevivir convirtiendo el piso familiar, ubicado en la Plaza de los Luceros, en pensión.
Parece ser que una denuncia procedente del pueblo (La Romana) puso sobre aviso a las autoridades, de su presunta condición de fascista y colaborador o simpatizante del Golpe Militar. En aquellos días, como es sabido, una mera delación procedente de alguno de los sindicatos o partidos integrados en el Frente Popular, era suficiente para encarcelar a cualquiera y poco más para torturarlo y después asesinarlo. Era la llamada “justicia revolucionaria” (una parte de nuestra Memoria Histórica totalmente omitida por los actuales responsables políticos).
Así nuestro padre, un joven con 19 o 20 años recién cumplidos y con toda una vida por delante se encontró en la cárcel de Alicante y en la prisión ubicada en el Castillo de Santa Bárbara, según solía ser la práctica habitual. Por las escasas confidencias que hizo acerca de lo que vino después, y que hemos conocido - yo y mi hermana- mayormente a través de nuestra madre, parece que fue trasladado al barco-prisión Rita Sister que, fondeado en el Puerto de Valencia, servía como objetivo por si alguna bomba le caía encima y libraba a las autoridades republicanas de tener que mantener a los “fascistas”.
Afortunadamente tal evento no llegó a producirse, y nuestro padre fue trasladado a la checa ubicada en el Palacio Condal de Cocentaina. De lo que vivió allí no quiso nunca contar nada. Se sabe que las checas utilizaban “avanzadas” técnicas de tortura, practicadas con éxito en la Rusia Estalinista que, cada vez más, se iba convirtiendo en el modelo a seguir para la “democrática” II República. Entre ellas, habitaciones con suelos inclinados y cubiertos de cristales cortantes. Música (mejor dicho: sonidos discordante y desquiciantes) que no cesaba durante horas y horas, etc. Todo ello por no hablar de los métodos clásicos y habituales.
Como he dicho, nuestro padre nunca quiso hablar acerca de lo que vivió allí, pero doy fe de que nunca quiso volver a visitar el pueblo de Cocentaina.
Es posible que, como herencia de toda esta involuntaria aventura, a nuestro padre le quedara una cierta tendencia depresiva e hipocondríaca, que mantuvo durante toda su vida, y también el voto de rezar todos los días el Santo Rosario, el cual no cumplió de modo muy perfecto, pero que en su vejez retomó con mi ayuda.
Fue un hombre vinculado afectivamente al Régimen, al que le debía nada más y nada menos que el rescate de su vida y la recuperación de la antigua posición familiar, si bien en el contexto de la España globalmente empobrecida de la Postguerra. Por otra parte, fue también consciente de las limitaciones, e incluso de las injusticias que, en nombre del mismo se cometieron
Sé que en el I.B Jorge Juan trató con amabilidad y trabó amistad personal con algunos profesores de ideología claramente izquierdista, como Francisco Moreno, Maruchi Jarillo y, muy especialmente, Segundo García quien, con su familia, se convirtió en un muy querido amigo de nuestra familia. Sirva lo anterior para mostrar cómo nuestros padres fueron personas que no discriminaron nunca a nadie por motivos ideológicos, aunque - eso sí – nunca pudieron olvidar el haber sido torturados en nombre de unas ideas muy discutibles, o al menos tan discutibles como las del bando contrario.
Finalmente, quiero glosar la serie de mejoras que realizó en su pueblo natal, la mayoría de ellas en colaboración con su pariente y amigo: Adolfo Jover, alcalde durante gran parte de los años 60 y a quien tuve también el honor de conocer personalmente.
- Creación de la Bodega Cooperativa (con el objetivo, totalmente social, de favorecer a todos los pequeños y medianos propietarios; hasta cierto punto, superando sus propios intereses).
- Creación de la Sociedad Minera el Porvenir (con el objetivo de alumbrar aguas subterráneas y su posterior canalización para riego).
- Construcción del Cine de La Romana (por cierto, el primero y el único que ha tenido en toda su historia).
- Promoción de viviendas sociales en terrenos de su propiedad.
Y un largo etc... que tuvo como consecuencia el contribuir a convertir a La Romana en una población próspera, en la que el paro y la emigración han sido prácticamente desconocidos.
VERANOS EN LA ROMANA: "LA CASA Y SUS HABITANTES"
Madín y el Bobby delante de nuestra casa y en un relax un tanto depresivo
Madín adolescente
Yo adolescente (foto tomada en un viaje familiar a Pirineos)
Los habitantes que había en aquella época(digamos hacia 1962-64) eramos: yo mismo, mis padres, mi hermana, Asunción: chica de servicio permanente durante el verano, pero ya bastante mayor, por lo que normalmente venía también alguna chica del pueblo en horario de mañana, y también algunas presencias fantasmales.
Estas presencias cabe atribuirlas a dos circunstancias poco comunes: de un lado, a la exagerada sensibilidad de mi madre que, previamente, había tenido algunas experiencias espontáneas de contacto con difuntos (más bien a iniciativa de “ellos”) y también al fallecimiento de la primera esposa de mi abuelo y de su bebé.
Más tarde mi abuelo se casó en segundas nupcias con la que sería mi abuela: María Ortuño. De esta unión nació mi padre: José Luis Mira Ortuño.
La presencia se hacía sentir especialmente en la habitación donde, según se decía, había muerto la primera esposa, y también en otra habitación, situada enfrente, donde había un cuadro de la Santa Faz, de tonos muy oscuros. También se extendía a toda la escalera que, con una cierta curvatura, ascendía de la planta baja al primer piso, y luego a un segundo piso, reducido a un pequeño pasillo y a una habitación: el chapitel, que hacía las veces de desván, e incluso de almacén de cuadros de mi hermana, a partir del comienzo de sus estudios de Bellas Artes.
Ni que decir tiene que subir solo por la escalera y dormir en alguna de las habitaciones del piso superior era tenido como prueba de valor.
Según cuenta mi madre, cuando murió mi abuelo, la presencia mostró signos de alborozo y parece que desapareció…, pero nosotros siempre sentimos que algo continuaba en la casa, por lo que no sería descabellado pensar que había quizá otro fantasma, atrapado entre sus paredes.
Justo debajo del hueco de la escalera había un arcón y, sobre él, se ubicó el televisor que se convirtió en el gran punto de encuentro, sobre todo a la hora de las meriendas, con ocasión de las primeras series, y de las corridas de toros y partidos de tenis que -más que el fútbol- eran durante los veranos los entretenimientos televisados más significativos.
Creo que mi abuela María ya había fallecido cuando instalamos la “tele”, pero recuerdo a la fiel Asunción viéndola allí con nosotros, durante todavía algunos años. Mi hermana y yo éramos los más adictos a la tele, y también el perro Bobby, que durante todo el tiempo de nuestras estancias veraniegas se juntaba con nosotros, salvo a la hora de dormir.
La casa también era un contenedor de objetos que excitaban la fantasía de mi hermana y la mía. Para empezar, contaba con tres dormitorios en la planta baja y dos en la superior, así como dos desvanes en la primera planta y el chapitel -en la segunda-que era una habitación mucho más polvorienta que las anteriores.
Había también varios “arcones”, maletas y armarios de contenido variopinto.
Los hallazgos más espectaculares -realizados en situaciones de cierta nocturnidad o disimulo- fueron los siguientes: una carabina y balas, del tipo que usaban los guardias forestales a comienzos del siglo XX; dos pistolas….una tipo Colt 38 y otra, mucho más pequeña, como las que aparecían en las películas de serie negra, a veces esgrimidas por damas peligrosas. Y también algo de munición…
La verdad es que mis padres nunca fueron conscientes de que habían sido descubiertos semejantes “objetos”, quizá porque posiblemente ni se acordaban de ellos ya.
En épocas posteriores yo intenté hacer alguna práctica de tiro (a un almendro…que es lo que había más a mano) pero sin resultado, posiblemente porque la munición estaba más que caducada.
Otro objeto de gran categoría era un catalejo, de los que podían verse en las películas que recreaban historias de piratas del siglo XVIII. Tenía tres cuerpos extensibles y aunque la óptica no era demasiado buena, su capacidad para evocar historias lo compensaba sobradamente.
Además de viejas maletas y vestuario polvoriento (literalmente) de décadas anteriores, así como inservibles cochecitos de paseo de mi hermana -algunos de tamaño bastante impresionante- pudimos rescatar dos bicicletas que habían pertenecido a nuestros padres. Una de “barra” y otra sin ella: es decir, una “de chico” y otra “de chica”, como en aquella época se decía…según el género del usuario.
Otro objeto de gran categoría estética era un pequeño teatro de cartón pintado y decorado - muy bien hecho- en el que se podían deslizar diferentes escenarios, correspondientes a óperas bastante conocidas. Las figuritas que lo completarían…en nuestra época ya habían desaparecido.
La ensoñación musical y dramática tenía también otro punto de referencia: un viejo gramófono, de los de enorme campana que servía como altavoz, y una viejísima colección de discos -muy pesados- que a duras penas era posible reproducir dándole a una manivela que cargaba el mecanismo giratorio.
Finalmente, pasando muy por encima las interesantes colecciones de fósiles, insectos y minerales de nuestro padre, así como sus mapas geológico, monedas antiguas, etc, haré mención de otro objeto de lo más característico y hoy día periclitado: una vieja heladora manual.
Era una especie de cubo de madera donde se ponía hielo triturado en los laterales, y en el centro se colocaban los ingredientes que iban a convertirse en helado. Y así, dándole vueltas a una manivela se acababa consiguiendo un helado casero de relativa calidad y que, en el pueblo, siempre podíamos completar recurriendo a los “chambis” y “cucuruchos” que vendían en los carritos de helados, así como el agua cebada y el café helado.
Últimos tiempos en La Romana: quizá esta foto se tomó en el verano de 1969 (o como mucho de 1970)
Una comida campestre en la entrada de nuestra casa en La Romana. Están todas las hermanas de mi madre, su hermano Juan y su esposa Juanita. También el tío Paco (marido de nuestra tia Pura) y algunos hijos de Juan y Juanita (Pilar, Magdín y Mª Nieves). Delante a la derecha hay un niño que no reconozco. Al fondo mi prima OIfelia, un chico y una chica amigos de mi hermana y a la derecha mi hermana Madin y su novio de entonces, José Enrique. En el centro nuestra abuela Ofelia, como auténtica matriarca, a su lado mi tia Vicenta (Ica). A la derecha estoy yo (con un pelo que parece un casco) y a mi lado el tio Paco y después nuestra madre: guapa y sonriente. Nuestro padrfe está justo enfrente, como teniendo algo en la boca.
Mi hermana Magda y yo algunos años después (2025)....
Serra de Mariola
La leyenda cuenta que el nombre de la Sierra de Mariola proviene de una bella joven llamada Mariola, hija de un noble hispanorromano (Sexto Mario) propietario de una mina de oro.
Durante el imperio de Tiberio Claudio Nerón, Mariola, hija de Sexto, despreció al emperador, quien por venganza los acusó falsamente, los condenó a muerte y fueron despeñados en la sierra, convirtiéndose el alma de Mariola en una sombra blanca que aún hoy cruza la sierra, llena de melancolía.
La sierra, conocida por su gran belleza y los aromas de sus hierbas, lleva el nombre de esta doncella en recuerdo de su triste historia.
Beneixama
El pueblo de Benejama es en verdad bastante singular y para mi especial porque alli nacio mi madre. El nivel cultural es alto y mucha gente ha estudiado carreras universitarias y viven en Villena, en Ontinyent, en Valencia o en Alicante. Ha tenido personajes muy ilustres, como el Cardenal Payá, que fue Arzobispo de Toledo y Primado de España. Payá participó en el Concilio Vaticano I y fue miembro de la Sociedad Abolicionista. Otro personaje muy ilustre fue el Doctor Juan Bautista Pastor que ganó la Flor Natural en los Juegos Florales (Jocs Florals) convocados por Lo Rat Penat.
Todo ello favorecía que muchos descendientes de familias del pueblo fueran a pasar allí las vacaciones de verano o, por lo menos (ése era nuestro caso) las Fiestas. De ahí que hubiera bonitas casas, y que éstas recibieran toda clase de reparaciones y "mimos", para lucir inmejorables en las jornadas festivas.
La Entrada es el desfile general de todas las comparsas, acompañadas de las correspondientes bandas de música, y que marca el inicio de las Fiestas. Se celebra el 6 de Septiembre y es un desfile de gran categoría estética y festera. Hay cinco comparsas: Moros, Cristianos, Labradores, Estudiantes y Piratas; y cada una de ellas dispone de varias hiladas (filaes) que desfilan al mando de un cabo. Al principio todas eran masculinas, pero ya hace mucho tiempo que desfilan comparsas femeninas y cuando yo era pequeño ya desfilaban algunas (aunque no tantas como las masculinas). El desfile lo cerraba una figura alta y grotesca, que representaba al profeta Mahoma. Con el tiempo y el aumento de la inmigración desde países musulmanes, y también por la mayor conciencia de la necesidad de la tolerancia interreligiosa, ya no se habla de La Mahoma (al menos en los programas oficiales) sino de una Efigie Mahometana, o incluso de una Efigie Satírica. Habría mucho que contar de estas fiestas, que siguen un guión similar al de otras celebraciones parecidas en pueblos vecinos, y que pueden parangonarse con las mejores de ellas.
"Gastadors moros" (Beneixama)
Festes de Moros i Cristians
Esta imagen no corresponde a las Fiestas de Beneixama pero desprende con mucha fidelidad al ambiente general de las fiestas de "Moros y Cristianos". El Rey Don Jaime I (En Jaume el Conqueridor) reta al Rey Musulmán.
Dues
Dues cristianes amb el traje quotidià de Festes (Beneixama)
Mi madre: María Magdalena Conca Sanchis
Fortaleza Inquebrantable
A los pocos años de nacer tuviste tu primer apodo.
Fabu, chiquilla de ojos color caramelo y tez rosada,
llorabas sin saber que ocurría
pero aprendiste a convivir con cuatro hermanos.
La infancia te hizo jugar bajo un manto de estrellas,
pronto llegaron las primeras caídas.
Nadie te avisó del mundo que te esperaba.
Juventud truncada por una época hostil,
creciste bajo el humo oscuro
que abrazaba la ciudad en el verano del 36.
Los ruidos ensordecedores entraban por tu habitación
para romper tu tranquilidad y atormentar tu alma.
Ahora no sólo llorabas tu.
Hubo días grises,
como la nostalgia cuando aparece
para abrazar una época pasada.
Superviviente a base de recuerdos,
como quien congela la felicidad
para volver a abrazarla más tarde y mas fuerte.
Nunca dejaste de reír.
Y un día, 50 años más tarde,
soñaste con una niña vestida de rosa,
con tus mismos ojos color caramelo.
No fue casualidad,
tú me esperabas para intentar hacer que el mundo
fuera para mi
aquel lugar bello de tu infancia.
Recuerdo,
Cuando jugábamos sin importar la diferencia de edad.
Como dos almas inquietas
y sedientas de compartir momentos,
la inocencia y la experiencia se miraban a la cara.
Fuiste cómplice cuando lo necesitaba,
un apoyo para esos años de energía
que me desbordaba y no entendía.
A veces quisiera,
encontrarme de nuevo con esa niña que buscaba ranas,
para saltar por encima del horizonte que nos separa del miedo,
sentir el abrigo y volver a empezar.
Tu sonrisa, sincera y cálida.
Aún me dedicas una palabra bonita y un piropo a mi llegada.
No sólo eres admirable,
también tienes
una fortaleza inquebrantable.
Paula Mira Martos (poema dedicado a su abuela en su 100 aniversario)
Dos textos extraídos de las Memorias de mi madre
MI POSTIGUET
"LA MANTA AL COLL I EL CABASSET
MON’ANIREM AL POSTIGUET,
MON’ANIREM, MON’ANIREM,
MON’ANIREM, MON’ANIREM
AL POSTIGUET …
ARREANDO, ARREANDO …."
¡Que ilusión! Aquel jueves (como todos los jueves desde que hacía buen tiempo) ‘las chicas’ de la familia iban a llevarnos a las pequeñas de cada casa a merendar al Postiguet. Ni que decir tiene que, durante toda la semana, todos nuestros pensamientos habían sido dirigidos hacia esa tarde de vacaciones.
¡Que alegre compañía! ¡Camino de la playa, parecíamos una bandada de reidores y saltarines pajarillos!
En el Postiguet ya estaban esperándonos los habituales acompañantes de nuestras ‘chicas’, todos ellos jóvenes y alegres soldados, que a las pequeñas se nos aparecían como hombres ya hechos y derechos.
Pronto las niñas nos dispusimos a nuestro trabajo. Desde el primer día teníamos empeñado un reto con nosotras mismas. Se trataba de levantar un gran castillo, con su foso y dos galerías cruzadas en la base. Pero siempre al intentar vaciar estas últimas se derrumbaba el castillo.
Juanito, el acompañante de nuestra pizpireta Vicenta, nos había prometido su ayuda para ese jueves, y por eso fue recibido por nosotras entre vítores y aplausos.
Enseguida, plantó en la arena un grueso palo, del que venía provisto. Dirigiendo la operación, nos dijo que alrededor del palo y apoyándonos en él, levantáramos nuestro castillo. Así se hizo, sin complicaciones; y al llegar el momento de cruzar los corredores (ya casi vaciados) fue retirando con mucho cuidado el grueso palo.
¡Que emoción! ¡Que alegría cuando nuestras manecitas se tocaron en el interior del castillo! Nuestra ilusión se había hecho realidad.
Ya sosegadas y satisfechas con el éxito obtenido, y mientras merendábamos con apetito, Juanito nos pidió que buscáramos algún palito, alguna ‘bocha’ seca. Y con todo ello y con el papel de las meriendas, prendió, con sumo cuidado, un fuego en el interior del castillo, que pronto asomó por su parte más alta acompañado de un denso humo. Ante nuestra imaginación, el castillo se había convertido en un volcán.
Más tarde, la pareja de Concha, la guapa acompañante de mis primas, modeló con arena un cuerpo de mujer desnudo al que, con gran escándalo de las jóvenes, incorporó un pequeño pubis, formado por una bocha que había rescatado del humeante castillo.
Muy pronto nuestra atención fue distraída por los gritos de ‘les parelles! ‘les parelles! … Y ante estas voces todos corrimos hacia el final del Postiguet.
La tarde declinaba, y a la rojiza luz del atardecer iban llegando las barcas, de dos en dos, con sus grandes farolas y su cargamento de plata viva, que se revolvía, saltaba y boqueaba en su angustia de muerte.
Las barcas, varadas en la playa, estaban rodeadas de gente, absorta como nosotros ante aquel magnífico y cruel espectáculo.
Después, alegres y felices como siempre, la vuelta a casa con nuestras chicas, ya emparejadas, y nosotras saltando y riendo a nuestras anchas, en aquel Alicante pequeño y entrañable cuyas calles no ofrecían peligro alguno para los niños.
Todavía, como despedida, subimos a casa de mis primas, donde Concha, con su hermosa voz, nos cantó el romance de la muerte del torero Granero.
“Por mucho que le hagan,
mucho más merece,
porque es un torero
de los más valientes …
A pesar del tiempo, del muchísimo tiempo transcurrido, ninguna de nosotras ha olvidado aquella hermosa tarde. Quizás porque a lo largo de ella entrevimos el misterio de la vida y de la muerte y el enorme valor de la colaboración y la ayuda.
ADOLESCENCIA
Es verano. Mediodía en mi casa, bajo el terrible sol canicular. Todo calla, todo reposa, menos yo, que en esa hora, quieta y dormida, gusto de subir hasta el desván, mi refugio favorito.
Mi ceremonial siempre es el mismo: desde la terraza, contemplo el pueblo, que en su quietud, diríase muerto. Ni una voz ni un ruido perturban el silencio. Entonces yo envío a todos aquellos seres invisibles un abrazo de hermandad, deseándoles bienestar y prosperidad.
El sol, el inclemente y tórrido sol, pronto me empuja hacia dentro.
¡Que bienestar! ¡Que calma! Ante mi vista se ofrece un gran bodegón, creado por el azar. Aquí y allá, sacos de nueces y almendras dan como un tono de fondo a la composición. En un lateral, bien extendidos en el suelo, amarrillos melones y patatas ‘de Villena’ decoran la estancia. Rojas manzanas ‘del Valle’, ricas peras, dulcísimas ciruelas, legumbres tiernas y verduras del tiempo, sobre tablas o cañizos, dulcísimas ciruelas, legumbres tiernas y verduras del tiempo, sobre tablas o cañizos, apoyados en caballetes, forman los motivos centrales, el foco de atención del sabroso cuadro. Pendientes de dos barras de hierro, que cruzan el terrat de parte a parte, hermosos racimos de uva aportan su nota de color. Y hasta un cabàs de esparto, con su romero y su tomillo, poblado por deliciosos caracoles de monte, añade su peculiar nota al conjunto de la exposición.
El bochornoso y sofocante calor me lleva hasta la ventana. ¡Que hermoso panorama! Desde mi atalaya contemplo todo mi valle, mi pequeño Edén, tan querido.
A un lado se extienden los montes de la Umbría, con sus menudos caseríos y la antigua y señorial villa de Biar, cobijada en torno a un castillo.
Al otro lado, la Solana, con su cumbre truncada en una gran llanura pródiga en setas.
Frente a mi ventana, la pequeña Estación y más lejos la industriosa villa de Bañeres.
Y en medio, como perla en su concha, Benejama, cuna mía y de mis mayores. Nuestro agradable reposo en verano.
Pronto, el inclemente calor y la abundancia de frutos, con su olor tan dulzón, me hace caer en una fantástica ensoñación. Yo era una altiva princesa mora que con su rica escolta se encaminaba hacia la corte de su padre. Yo era una hermosa dama cristiana, raptada para ser vendida como esclava. Yo era … En fin, lo que interminables fantasías me sugerían en aquellas tórridas tardes de estío.
Pero las campanadas del reloj de la Iglesia, dando no sé que hora, se encargaban de devolverme a la realidad y rápidamente descendía de mi atalaya.
Mi madre y hermanas ya charlaban y hacían labor en su fresca salita. Y mi madre al verme me decía, dulcemente:
“Y bien, Magda, ¿ya estás despierta, ya estás aquí?”
Yo, confusa, le respondía:
“Mamá, ya ve usted que estoy aquí. Y además sabe que jamás duermo siesta”
Pero ella proseguía:
“Tu sabes bien lo que quiero decir. ¿De verdad que estás aquí? ¿Ya has bajado de tu torre de marfil?”
Mamá, usted se burla.
Y ella continuaba:
“Entonces, si ya estás aquí y estás dispuesta, siéntate con nosotras y léenos algo”
Cuando recuerdo aquellos días, ¡ay, tan lejanos! no puedo menos que exclamar, como el poeta:
“Juventud ¡divino tesoro!
Te has marchado para no volver.
Cuando quiero llorar no lloro, y hoy que no quiero, quizás lloraré
¡Pues se fue contigo mi arpa de oro!
Rubén Darío
Familia materna paseando por la Explanada (años 40) acompañada de una amiga. Nuestra madre (Magda Conca) es la segunda empezando por la derecha