El Rosario de la Misión
Rezar y Meditar con el Santo Rosario
En nuestro tiempo abundan toda clase de métodos de meditación, orientados a posibilitar un cierto desapego de los condicionamientos mentales habituales, así como de las pautas y metas sociales preestablecidas.
El Rosario de la Misión, apuntando en esta misma dirección, pretende también revisar y poner a punto el tradicional Rosario Mariano, uniendo oración y meditación, desde una perspectiva anglicana y ecuménica.
No sólo hemos incorporado las innovaciones promovidas por el Papa Juan Pablo II, sino que se ha procurado también ampliar la selección de episodios significativos en la vida de Jesús, de tal manera que sea posible rezar y meditar diferentes “misterios” cada día de la semana.
Otras pequeñas innovaciones se refieren a la forma de rezar las tradicionales Ave Marías, procurando darles una redacción más conforme con la óptica ecuménica, pero sin perder lo esencial de la piedad mariana.
Finalmente, hemos decidido suprimir las tradicionales Letanías Lauretanas por considerar que incorporan una perspectiva y unos contenidos que no encajan en este proyecto
Método
Lo primero será encontrar un lugar relativamente tranquilo donde podamos ubicarnos, sin excesivas distracciones a nuestro alrededor
-rezar mientras caminamos puede ser también una opción válida
-tomaremos como referente una selección de los hechos más significativos en la vida de Jesús, así como su posible aplicación a nuestra vida cristiana
-haremos oración de intercesión por nuestras necesidades, por las de otras personas, o por otros temas de interés
-elevaremos acciones de gracias, sabiendo reconocer la dirección y la ayuda divina que recibimos
-trataremos siempre de mantenernos en una atmósfera de recogimiento y adoración.
Oración mental y oració verbal en el Santo Rosario
En el Santo Rosario, la oración verbal consiste en la repetición de determinadas oraciones cortas con un doble objetivo:
-distraer a la mente de sus preocupaciones más inmediatas (con sus correspondientes “llamadas a la acción”).
-orientar nuestra atención hacia los contenidos de meditación que hemos seleccionado (“misterios”) y también hacia la comunicación personal con Dios (oración mental).
En el Santo Rosario, la oración mental, que podemos identificar con la meditación, consiste en:
-reflexionar e identificarnos con el contenido de los “misterios” que estamos considerando, con la ayuda de la oración verbal.
-estar atentos a los destellos de comprensión (iluminación) que podamos percibir, por la gracia del Espíritu Santo.
-acceder -si se nos concede esa gracia- a la oración contemplativa o de quietud, en la que podemos experimentar directamente lo que Dios es.
Forma de Rezar el Santo Rosario
Invocación
En el nombre del Padre ( + ) y del Hijo ( + ) y del Espíritu Santo ( + )
Acto de contrición
Dios Todopoderoso, nuestro Padre Celestial. Hemos pecado contra ti de pensamiento, palabra, obra y omisión. Por amor de tu Hijo Jesucristo perdona todas nuestras ofensas y concédenos que te sirvamos en novedad de vida, para gloria de tu Nombre.
Amen
Lectura introductoria
Lectura opcional del texto bíblico de apoyo antes de cada “misterio”
Padrenuestro
Padrenuestro que estás en el Cielo, santificado sea tu Nombre. Venga a nosotros tu Reino. Hágase tu voluntad así en la Tierra como en el Cielo.
El pan nuestro de cada día dánosle hoy. Y perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en tentación más líbranos del mal.
Amén
Ave María
Dios te saluda María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito lo concebido en tu seno: Jesús.
Santa María, madre del Señor, reza y camina junto con nosotros, ahora y siempre.
Amén
NOTA: podemos sustituir “Dios te saluda María” por “Alégrate María”.
Gloria
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos.
Amen
Contenidos
Misterios o Temas de Meditación
El Prólogo a la Misión
La Preparación para la Misión
El Lanzamiento de la Misión
Los Obstáculos a la Misión
El Aparente Fracaso de la Misión
Los Misterios del Estado Intermedio
Glorificación de Jesús y Misión de la Iglesia
Los Temas de Meditación (Misterios) se resumirán en audios a continuación
El contenido ampliado de los Misterios, podrá enviarse por correo electrónico o wassap a las personas interesadas. El resultado será un cuaderno imprimible.
El Prólogo a la Misión
En este apartado rememoramos la venida “en carne” de nuestro Señor Jesucristo, con el objetivo de dar cumplimiento a las esperanzas de los hombres y mujeres piadosos de Israel, así como de otros pueblos. En los diversos temas de meditación (Misterios) que vamos a considerar, tendremos especialmente presente la persona de María, la madre del Señor, que es su clara protagonista. Será muy importante para nuestra meditación identificarnos con ella, a fin de que al igual que Jesús es concebido en su seno, también nosotros nos preparemos para acoger a Jesús y su mensaje en nuestros corazones y podamos también "darle a luz" en nuestras vidas.
Este apartado contiene tres meditaciones: la Anunciación a María, la Visitación de María a Isabel y el Nacimiento de Jesús
La Preparación para la Misión
En este apartado vamos a considerar la etapa de formación de Jesús de Nazaret, desde su vida en familia hasta que se dispone a iniciar su Vida Pública. Según varios teólogos, es en esta etapa cuando Jesús va tomando conciencia progresivamente de su personalidad divina y de su misión.
Los Evangelios Canónicos son muy parcos en cuanto a información acerca de estos años, hasta el punto de que diversos autores han sugerido hipótesis bastante fantásticas acerca de posibles estancias de Jesús en Egipto y en otros países. Los Evangelios Canónicos se limitan a presentarnos a Jesús en el ámbito familiar de Nazaret, y sólo en una ocasión: en el episodio de Jesús en el Templo de Jerusalén, sugieren otros escenarios.
Añadimos audios sobre la vida de Jesús en Nazaret, su estancia en el desierto y bautismo en el Jordán y sus tentaciones
El Lanzamiento de la Misión
En este apartado nos centraremos en lo que usualmente se ha llamado "la Vida Pública de Jesús". Consideraremos los siguientes apartados:
-El llamamiento de los discípulos
-El anuncio y la llegada del Reino de Dios a través de la predicación, los milagros y prodigios.
-La esencia de la enseñanza de Jesús, contenida en Bienaventuranzas y Parábolas.
Estos "Misterios" nos sitúan en el centro mismo de la personalidad y del mensaje de Jesús. Su santa vida, consagrada al cumplimiento de la voluntad del Padre, es parte esencial de la justificación que obtiene el creyente a través de su fe en Él.
Los Obstáculos a la Misión
En esta fase de la vida de Jesús hay dos temas principales que se relacionan y se entrelazan: uno de ellos es la creciente oposición a las enseñanzas y a la persona de Jesús, por parte de los poderosos del Pueblo de Israel (dirigentes del Templo: sacerdotes y escribas) y del partido religioso de los fariseos.
El otro es la creciente importancia que adquiere la atención que Jesús pone en la formación espiritual de sus discípulos, y en su preparación para las dificultades que van llegando con creciente intensidad, hasta desembocar en persecución. Nos centraremos en tres episodios que ilustran bien estos procesos:
-el reconocimiento de Jesús como Hijo de Dios por parte de Pedro
-la transfiguración de Jesús en el Monte Tabor
-la institución de la Eucaristía (Santa Cena)
EL APARENTE FRACASO DE LA MISIÓN
Los obstáculos a la Misión se convierten, en esta etapa de la vida de Jesús, en una formidable muralla: los dirigentes del Pueblo de Israel vinculados al Templo (sacerdotes y doctores de la Ley) así como también la élite religiosa (fariseos) se confabulan contra él. Y su conspiración acaba teniendo éxito, con la complicidad de la administración romana (Pilato) y del gobierno títere de Herodes. Finalmente, una aparente mayoría del Pueblo de Israel acaba tomando partido en favor de los líderes de la revuelta armada contra los romanos (los Zelotes) y también se pronuncia en contra de Jesús.
Como había sido profetizado (Isaías 53: 1-10) el Mesías se manifiesta como “hijo del hombre”: como una víctima más de la injusticia y de la opresión, pero hasta un punto nunca antes imaginado. No obstante, sus sufrimientos habrían de tener una dimensión sanadora y redentora para aquellos que -carentes de toda confianza en su propia rectitud- se inclinarían ante Él y le rendirían adoración a lo largo de los siglos.
LOS MISTERIOS DEL ESTADO INTERMEDIO
El Sábado Santo conmemoramos el día en el que el cuerpo sin vida de Jesús es bajado de la cruz y sepultado. Son escenas que han sido representadas innumerables veces (sobre todo la primera) en el arte cristiano de todos los tiempos. Su contenido es fácil de entender, aunque muy profundo desde la reflexión teológica: Jesús murió realmente. Su cuerpo no fue secuestrado por sus discípulos ni tampoco era una apariencia (éstos son puntos de vista que han sostenido algunas religiones no cristianas, así como determinadas “herejías” en el seno del Cristianismo).
Pero queda un misterio más profundo ¿qué pasó con el alma de Jesús? O algo aún más importante: ¿qué le sucedió a su naturaleza divina? ¿Qué se quiso expresar al decir que Jesús descendió a los Infiernos?
Son preguntas de difícil respuesta por cuanto Jesús -según declaran los Credos Católicos- es Dios y Hombre al mismo tiempo: dos naturalezas en una sola persona humana-divina.
GLORIFICACIÓN DE JESÚS Y MISIÓN DE LA IGLESIA
A lo largo del Tiempo Pascual (Resurrección-Ascensión-Venida del Espíritu Santo) conmemoramos y celebramos los asombrosos acontecimientos que aportan la esencia de la esperanza cristiana para la Humanidad y para la Creación entera.
En estos Misterios el Cielo se hace presente en la Tierra.
Las noticias relativas a la Resurrección generan desconfianza en un primer momento, pero su Presencia en medio de sus discípulos les permite superar el temor innato a lo sobrenatural que anida en todos nosotros y fortalece su fe en Jesús.
La Ascensión de Jesús marca el final de esa “luna de miel” en la que lo divino -manifiesto en Jesús Resucitado-convive fraternalmente con lo humano: con la Humanidad, representada por la Comunidad Creyente.
La venida del Espíritu Santo supone un estallido de entusiasmo: se rompen las barreras que nos separan de Dios y se hace tangible la riqueza de sus dones sobrenaturales, recibidos con el Espíritu Santo: un tesoro de cuya discernimiento y uso será responsable la Iglesia.